Comentario al Evangelio de Mateo 4, 1-11. Domingo 1º de Cuaresma, ciclo A
Hace unos días, reunido yo con los compañeros curas de la parroquia (San Joaquín-SantaAna), dijimos: esta Cuaresma tenemos que quitar aquello que nos estorba y no nos deja ser auténticos, ni como personas ni como creyentes.
Y decidimos que esta cuaresma sea: “QUITAR ESTORBOS” (ver caja).
Y que esto no sea un mero lema cuaresmal sino un acto de amor y de verdad y de fidelidad.
Quitar estorbos me hace ir más ligero. Soltando aquello que ocupa mucho espacio y tiempo en mi vida, y me priva de lo esencial.
Y, porque cuanto más nos cargamos, más difícil se hace escuchar la voz de Dios.
Recordad aquel pasaje donde Jesús envía a los discípulos a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, y les dice: “No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.
Y dejándonos guiar (como dice el evangelio) por el Espíritu (“Entonces, Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto…”)
La Cuaresma nos invita precisamente a esto: a mirar con honestidad qué es lo que pesa en mi vida y que me impide acercarme más a Dios, a los demás, a las personas empobrecidas, a la naturaleza, …
La Cuaresma puede ser un tiempo valioso si la vivimos como un camino de limpieza interior.
No para quedarnos vacíos sino para quedar disponibles.
Porque como decía el pensador y filósofo alemán Heidegger: “La renuncia no quita, la renuncia da”
El relato de las tentaciones de hoy nos recuerda que el problema no es sufrir las tentaciones, sino la decisión que tomamos.
Me gusta recordar aquella frase que dice: “Dos caminos se bifurcan en un bosque y yo… Yo tomé el menos transitado. Y eso hizo toda la diferencia”
Y en Jesús, vemos como ante la tentación:
-Opta por la fidelidad a Dios-Padre: “Sólo al Señor, tu Dios adorarás y sólo a él darás culto”
-Opta por enseñarnos que la vida humana no se reduce solo a lo material: “No solo de pan vive el hombre. Sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”
-Opta por no manipular a Dios para que confirme nuestros planes, por no hacer un Dios a mi medida, por no usar a Dios solo para lo que yo quiero o pienso.
Por eso dice: “No tentarás al Señor, tu Dios”
Jesús opta por la fidelidad a Dios.
Elige permanecer fiel a Dios Padre.
Su fidelidad fue coherente, constante y profundamente libre.
Se apoya en la Palabra de Dios para tomar fuerza y saber responder.
Jesús nos muestra que la verdadera fidelidad, no se prueba cuando todo es fácil, sino cuando la vida es puesta a prueba.
En este sentido, cada tentación es también una oportunidad para crecer en vida, relación y confianza.
Al final, dice el evangelio que el diablo, el tentador, el demonio, Satanás (Es que la tentación y el tentador tiene muchos nombre y viene por muchos frentes) lo dejó (Aunque “Hasta otra ocasión” como dirá el evangelista Lucas)
Y -y esto es importante- se sintió reconfortado y animado por Dios:
“Y he aquí que los ángeles se acercaron y lo servían”