BerriOna Centro pastoral–Elizgunea, es una propuesta y una apuesta de la Diócesis de Vitoria-Gasteiz.

Una propuesta de abrir y hacer una nueva experiencia pastoral que expresa “iglesia en salida y en misión”. Que nos habla de una iglesia humilde que comparte, que no solo da sino que recibe.

Una propuesta que se materializa en mantener activo y abierto un Centro pastoral, punto de encuentro, de acogida y de presencia. De puertas abiertas a las personas y a la realidad del Barrio.

Que responde al objetivo del ‘Proyecto Pastoral de la Evangelli Gaudium en nuestra Iglesia Diocesana – Una Iglesia en salida nº1’ que dice: “Promover iniciativas de acercamiento y servicio evangelizador a los sectores más distanciados de la comunidad”.

Y que tiene como telón de fondo las palabras del Papa Francisco cuando nos invita a “imaginar espacios de oración y de comunión con características novedosas y significativas para los habitantes urbanos” (EG 73). Y a “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20). “Para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la auto-preservación” (EG 27).

Y una apuesta por una presencia nueva en un barrio nuevo de Vitoria-Gasteiz y mayoritariamente joven que es Salburua.

Presencia diferente y diferenciada y complementaria de las parroquias, pero que quiere ser referente para una gente que tiene poco o nulo bagaje religioso pero que se interroga y busca. Experiencia de presencia para acercarse hacia…, para hacerse presente. Espacio abierto, punto de encuentro de aquellas personas que están en búsqueda de una espiritualidad que muchos no encuentran dentro de las comunidades religiosas tradicionales. O de los no creyentes que sufren la ausencia de Dios en su corazón y viven en actitud interrogante. O de aquellas/aquellos otros que viven y tienen su fe o bien ya “en la reserva” o bien se han desenganchado de la comunidad y/o de las prácticas religiosas. Juntamente con otras personas, parejas o familias que se sienten creyentes y cristianos y que están dispuestos a compartir y celebrar su experiencia y su vida de fe. Sin olvidar a los/las inmigrantes de diversos pueblos, culturas y religiones que viven en buen número en el barrio. Y con una cercanía y acogida especial a los más pobres y desfavorecidos. Una apuesta, en definitiva, por disponer de un espacio que ayude a acercar la Buena Noticia del Evangelio a personas y familias. Buscando acercarse, saliendo hacia los otros, hacia su realidad. No se trata de convencer sino de proponer y de caminar a un descubrir juntos. “Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las iglesias” (Ap. 2, 7). Queremos escuchar lo que el Espíritu dice a nuestras iglesias en sus signos ya presentes en la realidad de nuestros barrios.

Hoy “el latido espiritual no se extingue”. “La necesidad de sentido, de pacificación del alma y de respuestas últimas subsiste”. Y “se buscan nuevas maneras de vivir y de expresar el deseo de espiritualidad inherentes al corazón de todo ser humano” (Francesc Torralba).

“Espero que todas las comunidades procuren poner los medios necesarios para avanzar en el camino de una conversión pastoral y misionera, que no puede dejar las cosas como están. Ya no nos sirve una ‘simple administración’. Constituyámonos en todas las regiones de la tierra en un estado de permanente misión” (EG nº 25). (Papa Francisco).

Su finalidad: Llevar, anunciar y proponer la Buena Noticia del Evangelio de Jesús de Nazaret como una propuesta de sentido para la mujer y el hombre de hoy y de aquí. (Que en muchos casos se sienten alejados de la iglesia y/o de la fe).

  • Priorizando un estilo misionero de salir al encuentro, ir más al barrio y a las situaciones de la vida diaria, haciendo realidad lo de iglesia en salida, en escucha y en atención al paso de Dios por la vida de la gente sencilla del barrio.
  • Descubriendo necesidades y situaciones a las que acompañar y dar respuesta.
  • De modo que el encuentro con la gente y la realidad vaya condicionando qué demandas y propuestas hacer desde el Centro.
  • En actitud sencilla y humilde al ofrecer la Buena Noticia y al dialogar con situaciones y actitudes personales muy variadas, discerniendo los valores positivos de cada persona escuchando las necesidades contemporáneas. Especialmente de hombres y mujeres concretos que se alejan de la Iglesia y que no se encuentran en ella “como en casa” (jóvenes, personas divorciadas, personas de fe débil, etc.)"
  • Un espacio-presencia, más a pie de calle, de acogida, escucha y misión... Donde a través del contacto personal, y diversas actividades pensadas y preparadas… ir creando un grupo de personas que se acercan, se reúnen y se comprometen.
  • Para vivir y proponer la fe como seguimiento de Jesús en la situación actual, con especial atención a los más pobres y olvidados.
  • Configurando un grupo de personas que, ilusionadas con este Proyecto, lleven adelante las acciones y actividades programadas para cumplir los objetivos. Equipo-comunidad de agentes evangelizadores capaces de movilizarse y generar relaciones más allá del mismo Centro.