Desde el evangelio de Juan 20, 1-9 Domingo de Resurrección
¡¡Feliz Pascua de Resurrección!!
Jesús el crucificado ha sido resucitado por Dios! Sus palabras eran ciertas. Dios no nos engaña.
Hoy celebramos el domingo de Resurrección.
Creer en la Resurrección es entender y experimentar que, a pesar de los muchos sepulcros de muerte (por siete veces dice el evangelista Juan esta palabra en el evangelio de hoy), y a pesar de ser aún de noche (“María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro”)
De noche aún:
Como dice S Juan de la Cruz en su poema La noche oscura del alma:
En una noche oscura,
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.
A pesar, digo, a pesar de los sepulcros y la noche. A pesar de fracasos, desamores, guerras, injusticias, atropello de derechos humanos, enfermedades, muerte…
A pesar de los pesares…
La muerte no tiene la última palabra, sino Dios. Heriotzak ez du asken hitza.
La Resurrección de Jesús nos dice que el que el Amor no muere nunca, que Dios es más que la muerte.
Lo dice la Primera lectura que hemos escuchado: “Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver…”
Es el amor y el anhelo –el de una mujer- el de María Magdalena el primero y la primera que sale de la noche hacia la luz del día, hacia el amanecer.
En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Ella será la primera testigo y anunciadora de la Resurrección.
Pero la Resurrección supone otra mirada. (Volvemos al evangelio de hoy)
María Magdalena vio la losa quitada… pero aún no experimenta el encuentro con el Resucitado.
Pedro ve las vendas por el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza…pero aún no experimenta el encuentro con el Resucitado.
Solo el tercero -el otro discípulo (a quién Jesús tanto quería), vio y creyó.
También nosotros/as, quizás estamos en ese proceso. También nosotros hoy tenemos que hacer estos tres pasos vitales como creyentes.
Primero. Desear encontrarnos con Él. Con Jesús resucitado, poniéndonos en camino. Y compartiendo con los demás palabras y experiencias.
Después. Descubrir señales externas de vida y resurrección.
Y por fin: Confiar, ver, y creer.
Y entonces se nos revelará toda la escritura. Entonces comprenderemos de verdad y en profundidad el mensaje de Jesús y su manera de vivir y de morir