Diálogos desde Evang.24 Mayo-26

  • 24 de Mayo de 2026
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Comentario al Evangelio de Juan 20, 19-23. Domingo de Pentecostés

Con la palabra les da su paz y con el gesto les da su aliento.
Y quedan liberados de los miedos, de todo aquello que les tenía encerrados.
Y como en el principio de los tiempos: cuando Dios tomó un trozo de barro e insufló su aliento en el mismo dando vida, dignidad y libertad al ser humano, así Jesús, (inaugurando un nuevo tiempo, una nueva creación) sopló su aliento sobre ellos. Y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo”.

Una acción, un deseo, un regalo que llega hasta nosotros y nosotras hoy.
“Recibid el Espíritu Santo”, que es aliento, hálito, ánimo, impulso, valor … VIDA.…

Somos personas espirituales. Somos seres espirituales. Estamos “contagiados”, tocados, teñidos por el mismo Espíritu de Jesús.
Hemos recibido ese mismo Espíritu que animó la vida de Jesús cuando aquel día en la sinagoga de Nazaret leyó el pasaje de Isaías:
“El Espíritu de Dios está sobre mí, porque me ha ungido para dar la Buena noticia a los pobres,…. para proclamar el año de gracia del Señor…”. Y dijo: hoy se cumple esto en mí.

Vamos a ponernos hoy al viento del Espíritu, vamos a dejarnos llevar por esa forma de vivir que hemos aprendido de Jesús. Vamos a confiar y a no dejar que los ruidos externos acallen la voz del Espíritu.
Vamos a dejarnos mover por el aire de Dios.
Espíritu Santo que, (también, claro está) a veces, nos desconcierta y nos saca de nuestros esquemas mentales y vitales. (Recordad cuando el ángel le dice a María: El espíritu vendrá sobre ti) (Los profetas que ...)

Como entonces, también hoy necesitamos ser RENOVADOS/AS porque en Pentecostés, el Espíritu Santo no viene a conservar cenizas, sino a encender de nuevo el fuego.
Espíritu que siempre sopla donde la vida parecía cansada, renovando lo que el tiempo había vuelto viejo y apagado.
El Espíritu Santo no maquilla lo viejo: transforma, recrea y devuelve vida.
Y allí donde había rutina, el Espíritu trae sorpresa. Donde había desgaste, trae fuerza nueva.

Pentecostés es dejar que Dios vuelva a soplar sobre aquello que en nosotros estaba languideciendo. El Espíritu no viene solo a consolarnos, sino a renovarnos profundamente para volver a vivir con alegría el Evangelio.

Como entonces hoy también necesitamos ser REENVIADOS y REENVIADAS por el Espíritu para anunciar y mostrar a esta sociedad que otro mundo es posible. Hoy tenemos el reto de ser «profecía social» en el cuidado de la fraternidad, del bien común, de la naturaleza, de la paz, de la vida

El Espíritu Santo convierte los miedos en anuncio, el cansancio en misión y la costumbre en vida nueva. El Espíritu Santo ahora nos reúne para después, renovados, reenviarnos a la misión.

«Ven Espíritu Santo y llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos (y en nosotros y nosotras) el fuego de tu amor».


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